"Habla de esos veranos de despreocupación total que parecía que no se acababan nunca y en los que casi pedías a gritos el final porque ya no sabías de qué aburrirte. Una de las formas favoritas de pasar las tardes era ver el Tour de Francia. En la canción habla de una nostalgia simpática de aquello. Es un estado mental más que el hecho en sí de que tu trabajo te lo impida. Lo que se echa de menos no es tanto no poder pasar el verano tocándote las narices, sino el hecho de no poder poner tu mente en un estado de deriva placentera. Utiliza el mundo del ciclismo como hilo conductor de una forma simpática".
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