viernes, 28 de febrero de 2014

Soledad

Y cuán triste fue el momento en el que te diste cuenta de que ya no te quedaba nada, ni nadie.
Tuvo que pararse el mundo para que lo terminaras de comprender. También se les paró a tus padres, y quizá a alguien más, pero a pocos más. La tristeza se reflejaba en el rostro de aquel que pensaba en ti, pero a nadie se le había ocurrido prestar un mínimo de atención antes.

Tal vez, si todo esto hubiera sido una película y tu papel el protagonista, te hubieran dado un Goya, un César, un Óscar, da igual cuál, los hubieras ganado todos; pero nadie se fijó, a nadie le importó si estabas actuando o no.

Y cual burbuja que se infla sin parar durante un largo tiempo, explotó. Aquí estamos, tú, yo y los recuerdos. Pasará el tiempo y nadie te recordará, pero eso ya da igual, no es ahora cuando tienen que estar así, ya es tarde. Ahora estás conmigo, y nada te separará de mi lado.

Firmado: la soledad.

jueves, 27 de febrero de 2014

Con el agua al cuello

Abres los ojos, con lentitud, todavía es demasiado temprano.
-Otro día más..- piensas.
Lo primero que se te pasa por la cabeza es qué pasaría si no te levantases de la cama en todo el día, pero rápidamente se desdibuja de tu cara esa sonrisa pícara cuando te das cuenta de que ya llegas tarde...

Te vistes rápido, apenas desayunas y sin si quiera pensarlo, ya estás sumergido de lleno en esa rutina a la que llamas vida.

¿Paciencia?  Es un concepto que no encaja del todo bien en tu forma vida. Día a día, el agua que poco a poco va subiendo te ahoga un poquito más.

No sabes qué ocurre, ni si quiera sabes si ocurre algo. No lo entiendes, no te entiendes. ¿Qué está pasando?

Empiezas a darte cuenta, al fin. Dale las gracias a todos esos golpes que, a cada momento que pasa, te hacen más fuerte.

Eres dueño de ti, de lo que quieras hacer, de lo que vas a hacer, así que no te rindas todavía. Tú puedes hacer que eso cambie, sólo depende de ti.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Amor - odio

Te echo de menos. No soy capaz de aguantar sin ti. No veo llegar el momento de volverte a ver, de volver a sentirte rozando mi piel.

En el fondo sé que te llevo conmigo a todas horas, que no me separo de ti, quizá porque no puedo soportar la idea de que estés lejos de mi, pero cada vez sirve menos eso de excusa. Nuestra relación de amor odio debería acabar, aunque ninguno lo queramos. Tú me haces daño, yo no te aporto nada nuevo, deberíamos descansar un tiempo.

El problema es que la única manera de descansar es contigo, a tu lado. Da igual que esté triste, contento o enfadado, tú me cambias, pero cada vez me cuesta más separarme de ti.

Dicen que la paciencia es una virtud.. como se nota que no te conocen.

Ataduras

Recuerdo cuando impregnabas todo sólo con tu presencia. Cambiaba todo: el ánimo, las ganas, la sonrisa.. érais tu fragancia y tú quienes lo revolucionábais todo.

También recuerdo que su efecto soportaba el paso del tiempo. Iluso.. creí que sólo serían días, quizá semanas; ahora comprendo que las huellas que dejó en mí no se borrarán nunca.

¿Qué cambió?
No lo sé. Quizá fue todo, quizá fui sólo yo; pero sé que la ilusión se desvaneció, que cada vez que nos vemos ya no es como antes.. en vez de ser ilusión, más bien parece una obligación. Una atadura irrompible de la cual aún busco cómo suavizar los efectos.

martes, 25 de febrero de 2014

Adiós

'A veces pienso que si me fuera, nadie notaría mi ausencia..'

Muchas veces te lo has planteado, pero no te atreves a hacerlo. Por cobardía, por asco, por vergüenza, por pena, por miedo... ¿Qué pasaría con aquellos que quieren que te quedes, que te quieren? ¿Lo has pensado? Claro que lo has pensado, y quizá sea esa una de las razones por la que aún no te has despedido, por la que aún no te has ido.

Pero no tienes por qué irte. Esto es una fiesta que acaba de empezar. Tú ya quieres irte. Sientes curiosidad, pero no quieres saber qué pasará durante el resto de la noche. Prefieres salir, unirte a la oscuridad de la calle que te lleva a no sabe a dónde, pero que te aleja de donde no quieres estar.

Sin embargo, hay algo que te detiene: ellos. Antes de irte, se merecen una despedida, pero no quieres abandonarlos, no quieres dejarlo ahí solos. Si te vas, ya nada volverá a ser lo mismo. ¿Qué es una fiesta sin ti para los que te quieren?

¿Quieres irte? Vete. Hazlo. Si es lo que quieres y lo que crees que te hará feliz, hazlo. Pero sabes que no es lo que quieres.

Antes de irte, piensa en todo aquello que ha hecho que fueras a la fiesta, en todos los motivos que te ilusionaron en su momento, porque aunque ya no te ilusionen de la misma manera, surgirán otros nuevos que te harán recuperar la ilusión, siempre.

domingo, 23 de febrero de 2014

Sobrevives hoy, pagas mañana.

Me gusta pensar que no soy así, que llegará el día en que todo vuelva a ser como ha sido siempre, que despertaré y todo habrá sido una horrible pesadilla.

Dejaré atrás las cicatrices, los errores, los malos momentos, todo.

Que todo ha sido un espejismo, un oasis en medio del desierto, pero que tenía truco porque no es más un clavo ardiente al que aferrarse; es lo único a lo que aferrarse. Sobrevives ahora, pagas mañana.

'Si pudiera volver atrás en el tiempo no lo haría, porque cada error me ha hecho lo que soy; no sé lo que sería.'

Una misma historia, diferentes puntos de vista

Es increíble como unos mismos hechos, objetivos, pueden llegar a ser tan subjetivos.

Bueno, mejor dicho, somos nosotros quienes cambiamos esa historia a nuestro gusto, por nuestros propios intereses; así somos, y así nos va.

sábado, 22 de febrero de 2014

Fotografías

Entré en su cuarto. Todas las paredes estaban forradas por innumerables fotografías. Muchas eran de los lugares que ya había visitado y otras eran de los lugares que quería visitar.

Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue ese enorme mapa del mundo que tenía lleno de chinchetas de diferentes colores. En virtud del color de la chincheta, mayor prioridad tenía el destino.

El azul era el de mayor prioridad. Sólo había un par de sitios que ansiaba conocer por encima del resto.
Me miró. Recuerdo aquella mirada porque fue especial. Me miró fijamente, queriendo decir tantas cosas, pero no, no dijo nada, No abrió la boca, ni parpadeó.

Desde que le detectaron leucemia hace casi un año y medio se prometió que jamás dejaría de luchar, que no se fallaría, pero su cuerpo se estaba diciendo basta, no daba para más.

Cualquiera podría decir que esa mirada cargada de rabia, impotencia, dolor y tristeza podía significar su rendición, su punto y final, pero muy lejos de ello, lo que sus preciosos ojos verdes reflejaban era esa ilusión, su ilusión plasmada en las fotografías de su cuarto, y en las chinchetas pinchadas en todos y cada uno de los destinos.

Porque no, no se había rendido, todo lo contrario. Seguía luchando, a su manera, pero seguía luchando.

viernes, 21 de febrero de 2014

El horizonte

Oscurece. Estás sentado en la playa. Se va haciendo tarde. Pero sigues ahí, inmóvil. Nada te priva de esas preciosas vistas.

El horizonte parece un lienzo sacado de la mente del mismísimo Monet.

Mientras los minutos pasan, tú no apartas la mirada del horizonte. A cada segundo, algo se mueve en tu interior, algo está cambiando. Un instante tras otro escudriñas fijamente lo que ese maravilloso cuadro trata de retransmitir.

Al fin te das cuenta. Algo ha cambiado, no sabes si ha sido dentro de ti, pero ahora lo ves claro. Fuera o dentro, una luz lo ilumina todo.

-¿La luna?- Piensas.

Es demasiado temprano, la luna aún no está preparada para salir. No sabes lo que es, pero sabes que es lo que estabas esperando, ese atisbo de esperanza que hiciera del atardecer, un paisaje mucho más bello.

Tal vez sea esa la señal que buscabas para tratar de plasmar esa preciosa imagen sobre el lienzo que Monet nunca fue capaz de pintar.

No fue capaz porque ese horizonte... ese horizonte es sólo tu tuyo.

Errores del pasado

Está marcada por los errores del pasado.

Quizá son ellos quienes no le dejan avanzar, pero en el fondo pienso que es ella misma quien no lo permite. Aún no sabe por qué, pero sí sé que esto no puede seguir así, y ella también lo sabe.

Quiere salir, pero no sabe cómo. Pide ayuda, a gritos, pero nadie le escucha. Muy pocos hablan su idioma, muy pocos la entienden.

Pero no se rinde, sabe que los errores son del pasado, aunque no sea capaz de superarlos, llegará el día que lo consiga, y saldrá adelante, y triunfará, y quienes le empujaron al suelo verán como sí que era capaz.

No se lo merecía, pero las cosas vinieron así y aunque le costará sobreponerse, lo consiguirá.

'Cuando miras mucho tiempo a un abismo... el abismo también mira dentro de ti.' Nietzsche

Miedo

Ni que pudiera inyectarse con jeringas... hay tanto miedo por mis venas que ya no sé ni a qué le tengo miedo.

¿Al pasado? ¿Al presente? ¿Al futuro?

Yo creo que a todo.

Pero no hay antídoto, no hay cura, no hay solución ni remedio, sólo valentía, y esa no se vende en cualquier kiosko.
Hoy en día es más difícil es encontrar un poquito de eso que cualquier droga.

Sobra miedo, falta valentía.

'¿Por qué tenemos que mirar el pasado para prepararnos para el futuro? Porque no hay nada más donde mirar.' James Burke

martes, 18 de febrero de 2014

Rutina

'Grita, que nadie te escucha. Llora, que a nadie le importa.'
Ese es su lema. Lleva tanto dolor a cuestas y que ya no puede más.
Sus piernas tiemblan. Le duele la cabeza, pero no es lo único que le duele. Todo su cuerpo es una ristra de cicatrices, algunas visibles, otras no; algunas físicas, otras no.
Quiere pedir ayuda, pero ya le rechazaron una vez, teme que le vuelvan a hundir. Quien de verdad podía ayudarle, no hace más que seguir hundiéndole, y así le va. Quién sabe, quizá hoy vuelva a salvarle y manana le vuelva a hundir.

Se levanta día tras día buscando alguna excusa con la que engañarse y no darse así por vencido.    Cada manana una diferente.. Quien sabe, quizá la que hoy le salva, mañana también le hunda.

No puede más, pero no tiene alternativa. No hay más caminos que el de no rendirse y aguantar como pueda a alguien lo salve, no sabe bien de qué, pero le salve y acabe de una vez con toda esta situación que tanto le trae de cabeza. Quien sabe, quizá hoy le salve y mañana también le hunda. 

Lo que está claro es que así no se puede vivir
Hoy día, nadie te ayuda sin pedir nada a cambio, y eso es lo que necesita, un milagro, un milagro que sabe que no va a llegar pero que sigue esperando, quién sabe hasta cuando..

martes, 11 de febrero de 2014

Ella

Recuerdo la primera vez que la vi. La conocí por casualidad y ni si quiera sabía quién era. Estaba callada, como de costumbre, ausente, o al menos eso decía su mirada perdida. Perdida, pero cautivadora. Jamás olvidaré la primera vez que llamó a mi puerta.

Poco a poco nos fuimos conociendo, nos complementábamos, congeniamos. Cuando yo estaba mal, ella acudía, me consolaba. Cuando estábamos juntos éramos como dos jóvenes enamorados, se paraba el tiempo.

Quizá no era una buena influencia para mí, quizá no me hacía feliz, pero era capaz de liberarme de todos mis miedos, mis problemas.. de todas mis preocupaciones, al menos cuando estaba conmigo.

Pero algo cambió. Nos empezaron a mirar mal, nos amenazaron, nos prohibieron vernos y estar juntos. Desde fuera nadie aprobaba nuesta relación, nadie entendía cómo seguíamos queriéndonos ver, pero efectivamente, nadie lo entendía. No entendían que para nosotros también era difícil, pero había detrás algo que casi nadie era capaz de ver: nos necesitábamos. Necesitaba lo que ella me daba para seguir viviendo. Aún no sé exactamente qué era lo que ella necesitaba de mí, pero sí sé que yo sin ella no era nadie, no sabía vivir.

Pasó el tiempo. Estuvimos semanas sin vernos y fue duro. Tampoco he llegado a saber nunca si a quien realmente echaba de menos era a ella o a mí mismo cuando gracias a ella no estaba tan mal. Sea como fuere, aguanté, pero lo más sorprendente, ella tambíen. No mostró ni un solo ápice de interés por mí. Día tras día pensaba en ella, no era capaz de no echarla de menos, pero ella no se movió.

Creí haber aprendido a vivir sin ella, pero solo hicieron falta unas semanas para darme cuenta de que no era así.


Gotas caen. Pesada y lentamente caen al suelo, donde nadie las ve. Pero en el fondo caen a ese abismo que algunos se atreven a llamar olvido.

Sin embargo, jamás olvidaré la primera vez que la vi. La conocí por casualidad, ni si quiera sabía quién era. Aún no sé si aquello fue una desgracia o una fortuna, pero sé que lo hice, y lo que hice, y aún cargo con las consecuencias.


lunes, 10 de febrero de 2014

Puto orgullo

Puto orgullo. Si tuviera que hacer una lista de todas las cosas y personas que perdí por mi mierda de orgullo, no acabaría, pero hay varias que irían en negrita. Si no lo hago no es por vergüenza, por miedo o por asco, sino por compasión. Además, ¿para qué? No es vergüenza, miedo o asco lo que siento hacia lo que hice, hacia lo que fui, sino hacia lo que soy, hacia en lo que me he convertido.

Ves? Ya estoy otra vez, hablando de mí mismo y creyéndome el centro de atención, el foco de los problemas, o más bien, el centro de lo que sea con tal de que sea el centro de algo.

Puto orgullo. Si tuviera que pedir perdón por todas y cada una de esas cosas que hice, lo haría, encantado, pero probablemente lo haría por orgullo, ya fuere para creerme mejor por haber pedido perdón, p sencillamente para terminar echándolo en cara. Ese es el problema, que aunque quisiera pedir perdón, no valdría. ¿Qué habría cambiado respecto a la última vez que pedí perdón?

No te engañes, nada cambia. Sigo siendo igual, o incluso peor.


Puto orgullo..