'Grita, que nadie te escucha. Llora, que a nadie le importa.'
Ese es su lema. Lleva tanto dolor a cuestas y que ya no puede más.
Sus piernas tiemblan. Le duele la cabeza, pero no es lo único que le duele. Todo su cuerpo es una ristra de cicatrices, algunas visibles, otras no; algunas físicas, otras no.
Quiere pedir ayuda, pero ya le rechazaron una vez, teme que le vuelvan a hundir. Quien de verdad podía ayudarle, no hace más que seguir hundiéndole, y así le va. Quién sabe, quizá hoy vuelva a salvarle y manana le vuelva a hundir.
Se levanta día tras día buscando alguna excusa con la que engañarse y no darse así por vencido. Cada manana una diferente.. Quien sabe, quizá la que hoy le salva, mañana también le hunda.
No puede más, pero no tiene alternativa. No hay más caminos que el de no rendirse y aguantar como pueda a alguien lo salve, no sabe bien de qué, pero le salve y acabe de una vez con toda esta situación que tanto le trae de cabeza. Quien sabe, quizá hoy le salve y mañana también le hunda.
Lo que está claro es que así no se puede vivir
Hoy día, nadie te ayuda sin pedir nada a cambio, y eso es lo que necesita, un milagro, un milagro que sabe que no va a llegar pero que sigue esperando, quién sabe hasta cuando..
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