Lo intentas, no lo consigues.
Fallas.
Da igual.
Levantate otra vez.
Vuelve a intentarlo.
Falla de nuevo.
Falla mejor.
domingo, 30 de agosto de 2015
Falla
sábado, 29 de agosto de 2015
I won’t tell a soul
I won’t tell a soul..
Oh if you want me
Like I want you
I won’t judge you
This could be our little secret
Our secret
miércoles, 26 de agosto de 2015
Demasiado bueno para ser cierto
Se terminó lo que se daba, es hora de volver a la rutina de la que tanto costó salir hace meses.
Parece hecho a propósito; tan pronto te acostumbras a lo bueno, te lo quitan.
No solo ocurre en vacaciones, ¿eh? Si no, ¿de dónde sale la frase 'demasiado bueno para ser cierto'?
Ocurre siempre, pero sobre todo cuando menos lo esperamos.
Lo triste es que hay veces que no entendemos que lo que está pasando es algo bueno, o incluso muy bueno, porque en esos momentos solo tenemos ganas de criticar, de enfadarnos y de culpar a todo lo que se mueve. Es más el miedo al cambio que el propio cambio.
Una vez más, aquí está presente el miedo, dichoso miedo. Ha llegado un punto en el que cuando parece que las cosas pueden salir bien, también viene el miedo para robarte la ilusión y la alegría porque 'es demasiado bueno para ser cierto'.
No digo que no haya que ser precavidos, digo que hay que perderle el miedo a vivir con miedo porque le dedicamos tantos insomnios a las cosas que no se lo merecen, que cuando lleguen las buenas tendremos sueño.
lunes, 24 de agosto de 2015
City of dreams
Un lugar sin miedos,
un lugar en el que el daño brille por su ausencia,
un lugar en el que no haya mentira ni tampoco engaños,
un lugar idílico en el que no haya maldad.
Una ciudad sin ley en la que la inocencia campe a sus anchas,
una ciudad donde triunfe la amabilidad,
una ciudad donde abunde la generosidad,
una ciudad donde el amor invada el corazón de todos y no sólo el de unos pocos...
La ciudad de ensueño...
La ciudad de los sueños.
domingo, 23 de agosto de 2015
La luna
miércoles, 19 de agosto de 2015
Las reglas del juego
Las malas decisiones pasan factura, te van destrozando sin piedad, y lo peor es que no te das cuenta.
martes, 18 de agosto de 2015
"Nuevos" (II)
viernes, 14 de agosto de 2015
El regalo
¿Qué hacer y qué decir cuando un regalo te cae del cielo cuando menos te lo esperas, pero sobre todo, cuando menos te lo mereces?
Muy pocas palabras o gestos son dignos. Es difícil de creer porque, ¿cómo alguien en lo más profundo de su propia miseria puede dar motivos para que ese regalo no le abandone?
No hubo motivos, ni destellos, ni delirios de grandeza; hubo malas caras, contestaciones secas y muchas decepciones.
Ahí se vio la calidad del regalo, la virtud, la alegría, la paz y esa inmejorable sensación de estar en casa, de ser aceptado y querido por lo que eres y por cómo eres.
Un regalo que aún a pesar de peores caras, de más decepciones y de innumerables caídas, ha seguido ahí. Es más, no ha sido un sólo regalo; cada día que pasa llega un nuevo regalo, una nueva oportunidad.
Hay regalos que con el tiempo quedan obsoletos, otros que pasan de moda y otros que por mucho que el tiempo pase jamás perderán su brillo, ni su magia. Mi regalo es de los que nunca quedarán obsoletos ni se pasarán de moda, mi regalo jamás perderá su magia, mi regalo eres tú.
jueves, 13 de agosto de 2015
El último caballero
martes, 11 de agosto de 2015
OGA
Me di cuenta mucho antes que tú misma de que ya te había perdido. Pequeños gestos, miradas o frases más cortas de lo acostumbrado fueron los síntomas de un fin próximo, alargado solo por la espera de un adiós definitivo que ninguno de los dos sabía cómo llegar a dar.
Pero llegó, tarde o temprano habría que hacerlo y quiso el mundo que fueras tú quien se atreviera a pronunciarlo primero. No hubo lágrimas, no hacía falta llorar por algo muerto tiempo atrás. No hubo gritos, para qué, ni abrazos de despedida. Tampoco hubo un adiós, ni un silencio y una distancia impuesta en el vacío que se hubo de abrir entre nosotros.
Hoy miro atrás, al tiempo que pasamos juntos y no me arrepiento. Sí, puede que el final no fuera bonito, ni el deseado en un principio, pero toda historia tiene uno y nosotros no habríamos de ser menos. Nos tocó el final feo, el que nadie quiere, pero a alguien tenía que tocarle.
A pesar de eso, aún noto el sabor agridulce de las cosas que nunca dije, de lo que callé para ahorrar discusiones o peleas. Puede que hubiese sido mejor no callar y decir ciertas cosas, puede que así nos hubiésemos entendido mejor, puede…
Qué más da. No hace falta volver a pensar en ello, cuando ya se ha decidido y ningún lamento hará reaparecer lo que un día sentimos. Pero…¿fue bonito verdad?
Al menos todo hasta el final, quiero decir. Recogerte en tu puerta para ir a abrazar aquella soledad de estar juntos olvidándonos del tiempo. Desayunos de chocolate y besos se convirtieron en la mejor manera de despertar, y la lluvia en la calle nos daba otra excusa más para abrazarnos bajo una manta, sin hacer mucho caso a la película que nos llevó más de media hora elegir.
Nuestras manos entrelazadas nos acompañaban en un mundo que pasó a ser maravilloso desde el mismo instante en que entraste en él, y que ahora que no estás se resiente y echa en falta la alegría de esa sonrisa que me enamoró un día.
Ojalá la vida te lleve a encontrar a alguien que sepa valorarte como un día lo hice yo, pero que no tropiece en las mismas idioteces que me llevaron a perder lo que un día más quise. Y es que, aunque ahora seguimos caminos separados, cuando miro atrás y veo lo que viví a tu lado, solo soy capaz de pensar en la suerte de haber compartido mi camino contigo.
OGA
domingo, 9 de agosto de 2015
Canciones
Sin querer llega, pero una vez ha llegado ya no quieres que se vaya nunca. Te da ánimos, te da fuerza, te da ilusión, te motiva, te da la vida.
Lo vas pensando y te das cuenta de que os habéis vuelto inseparables y que no pasa día en que ella te vuelva loco con su dulce melodía.
No quieres que nada os separe pero conforme pasa el tiempo y la vas conociendo mejor te das cuenta de que va a tener para siempre un hueco en tu corazón, y puede que hasta sea bien gran, pero nada más allá. Un típico amor de verano, que lo llaman. Es lo que conlleva un amor de verano, que tarde o temprano el verano se acaba.
Pero quieres cambiar y que esta vez sea diferente; haces el pequeño sacrificio de dejar de escucharla, al menos, con la misma intensidad que hace días, esperando el deseado momento del reencuentro.
Y de la misma manera que un abrazo de tu persona especial te da la vida, volver a escuchar esa canción después de un tiempo es... Sencillamente es magia porque es impensable que un abrazo especial esté a la altura de tan importante canción, pero lo mejor es que a veces, incluso, lo supera.
Un abrazo te da la vida, y a veces una canción también.
jueves, 6 de agosto de 2015
Cipcas
Aprendes con el tiempo que nada es para siempre, que aquellas personas, aquellos amigos a los que juraste amor eterno, se esfuman como si nunca hubieran estado a tu lado.
miércoles, 5 de agosto de 2015
Medias tintas
No hablar claramente, dar rodeos, intentar confundir.
martes, 4 de agosto de 2015
Puntos de inflexión
Hay momentos en la vida que marcan un antes y un después. Da igual cuán importante sean, lo relevante es que a cada uno le marcan.
Desgraciadamente no siempre son buenos recuerdos y momentos porque no somos capaces de aprender de otra manera que no sea mediante el método de prueba y error, sobre todo la parte esa del error.
Esos momentos son puntos de inflexión, momentos, lugares o personas que te hacen madurar.
Y sí, se madura a base de guantazos, aunque queda mucho más bonito llamarlos puntos de inflexión.
sábado, 1 de agosto de 2015
Los mensajes, no al mensajero.
Y claro que lo echa de menos: echa de menos ser el centro del mundo de alguien, echa de menos ser el mundo entero de alguien y echa de menos ser la prioridad ese alguien.
Echa de menos no tener miedo, echa de menos sentirse libre, echa de menos actuar sin pensar en las consecuencias, echa de menos hacer sentir especial a alguien, echa de menos los detalles que sacan sonrisas pero más aún echa de menos tener esos detalles con alguien y ser el motivo de esas sonrisas.
Echa de menos sentirse a gusto con alguien, sin preocupaciones, como en casa. Echa de menos abrirse y no tener miedo a que le juzguen ni a que le traicionen. Echa de menos las pelis con manta y palomitas, echa de menos esos momentos en los que lo único que preocupaba era cómo hacer más feliz al otro porque todo giraba en cuanto al otro. Echa de menos que todo gire en cuanto al otro. Echa de menos que los gestos sean sinceros y que no oculten sentimientos, palabras o sencillamente, pensamientos. Echa de menos la espontaneidad, la tranquilidad y paz que es capaz de retransmitirse a sí mismo cuando no echa nada de menos.
Echa de menos sentirse querido, echa de menos esas miradas y esas sonrisas cómplices. Echa de menos las caricias tiernas y los abrazos que le daban la vida.
Echa de menos muchas cosas, pero lo que más echa de menos es sentirse especial.