Aprendes con el tiempo que nada es para siempre, que aquellas personas, aquellos amigos a los que juraste amor eterno, se esfuman como si nunca hubieran estado a tu lado.
Es curiosa esa capacidad que tienen algunos para hacer como si nada hubiera pasado, como si esos tres meses, quince meses o cinco años no hubieran existido. Es curioso, y extraño a la vez, porque no lo entiendo, y no sé si es lo correcto y por tanto envidiable, pero no envidio esa cualidad.
Y sí, claro que duele, duele ver cómo fallas una y otra vez, y cuando parece que te vuelves a levantar... Otra vez. Puede que las primeras veces no, pero con el tiempo terminas pensando que eres tú el problema, que tanta gente no puede estar equivocada.
No hay palabras para terminar este escrito porque tampoco las hay para esas personas que han sido tus hermanos, los pilares de tu vida, y ahora ni te hablan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario