Hay momentos en la vida que marcan un antes y un después. Da igual cuán importante sean, lo relevante es que a cada uno le marcan.
Desgraciadamente no siempre son buenos recuerdos y momentos porque no somos capaces de aprender de otra manera que no sea mediante el método de prueba y error, sobre todo la parte esa del error.
Esos momentos son puntos de inflexión, momentos, lugares o personas que te hacen madurar.
Y sí, se madura a base de guantazos, aunque queda mucho más bonito llamarlos puntos de inflexión.
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