¿Cómo se retoma el hilo de toda una vida?
¿Cómo seguir adelante cuando en tu corazón empiezas a entender que no hay regreso posible, que hay cosas que el tiempo no puede enmendar, aquellas que hieren muy dentro y que dejan cicatriz?
¿Cómo se retoma el hilo de toda una vida?
¿Cómo seguir adelante cuando en tu corazón empiezas a entender que no hay regreso posible, que hay cosas que el tiempo no puede enmendar, aquellas que hieren muy dentro y que dejan cicatriz?
Hay veces en las que ya no hay vuelta atrás.
La confianza, entre otras cosas, tarda mucho tiempo en conseguirse y demasiado poco en destruirse.
Qué lástima produce darse cuenta de que por mucho que alguien te quiera, por mucho que alguien confíe en ti, habiendo hecho determinadas cosas, ya nada volverá a ser como antes.
Pero más lástima da pensar que te han perdonado, que luchan por olvidar y obviar lo que ha pasado, y que no es suficiente. Que tan mal lo has hecho que ya no hay vuelta atrás.
Amar significa perdonar, pero también significa no hacer esas cosas que imposibilitan una vuelta atrás.
Recuerdo aquellos días duros de diciembre: frío, lluvia, viento, hielo... pocas sensaciones hay mejores que la de llevar un buen rato esperando al bus con un frío que cala los huesos, y al subir, que la calefacción y todo su calorcito se impriman en ti en cuestión de segundos.
Esa sensación de sentirse a salvo, tranquilo, como en casa.
Es de noche, ya estás en tu particular refugio, nadie te dice nada, nadie te molesta. Deseas que momentos así no se acaben nunca; no son momentos increíblemente buenos, pero no son malos, y eso te basta.
Son días importantes sólo para el calendario porque a nadie le importan. Son días transitorios cuyo fin único es que se pasen rápido para que desaparezca el frío y lleguen las vacaciones.
Pocos os dais cuenta de que esos días dan vida, de que esos días son las vacaciones de algunos porque es ahí cuando se sienten vivos, cuando nadie les molesta, cuando nadie les ve.
¿Sabes? Hoy he soñado contigo. Eres quizá la única persona con la jamás creí que soñaría, pero así ha sido.
No ha sido ningún tipo de sueño raro ni extraño, todo parecía real, y lo malo de los dulces sueños que parecen reales, es que al despertar, echas de menos a quien mirar al otro lado de la cama y sonreír, echas de menos que esté ahí sólo para poder darle un beso en la frente y salir a hacer el desayuno. Esos son los buenos sueños, aquellos en los que ocurre justo lo que en tu realidad no ocurre sólo por miedo al fracaso.
Y lo mejor de todo no es que el sueño fuera precioso, sino que tú estuvieras en él.
LP
Llevo días pensando en lo mal que lo hice. Hay veces que haces cosas, que actúas sin pensar, y cuando lo pienso concluyo que no lo hice a conciencia, pero supongo eso no me redime, aunque tampoco lo pretendo.
Algunos piensan que te utilicé, pero me da igual lo que la gente piense o la cantidad de miradas malas que provoque mi presencia, lo que no me da igual eres tú, y en las condiciones en las que te dejé.
Quizá faltó tiempo, tiempo para que me conocieras y comprendieras que yo no soy así, que no supe cómo actuar y que erré, y que me avergüenzo de todo lo que pasó.
No reúno el coraje suficiente para hablarte y menos aún para ir a verte.. No por el 'qué dirán', sino por el 'qué dirás'. Nunca me conociste realmente, ni yo a ti. Quizá jamás debimos coincidir, quizá jamás debimos habernos visto aquella primera vez, porque entonces quizá no te hubiera hecho daño.
¿Que si me arrepiento?
Me arrepiento de tantas cosas.. de haberte hecho daño, de haberte tratado de aquella manera tan deplorable, de no haber aprovechado las múltiples oportunidades que me diste para hacer las cosas bien, de haberte fallado una y otra vez...
Sin embargo, de lo que no me arrepiento es de haberte conocido, pero supongo que eso ya da igual.
Lo siento.
MP.