sábado, 28 de noviembre de 2015
Cicatrices (V)
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Malo es
lunes, 23 de noviembre de 2015
Nadar a contracorriente
domingo, 22 de noviembre de 2015
Te quiero: la muerte no es el final (II)
jueves, 19 de noviembre de 2015
Cicatrices (IV)
martes, 17 de noviembre de 2015
Te quiero: la muerte no es el final (I)
miércoles, 11 de noviembre de 2015
Cicatrices (III)
Esas cicatrices son las que deben recordarte quién eres y hacia dónde vas, porque sabes que de donde vienes solo traes malos recuerdos y duras cicatrices.
Crees saber hacia donde vas, pero no sabes qué vas a encontrar, y eso es lo bonito de la vida, que no sabes qué te va a deparar el destino.
lunes, 9 de noviembre de 2015
Lo siento
viernes, 6 de noviembre de 2015
Un banco
Sentado en un banco estas palabras se escriben solas,
tanto tiempo después, en el mismo sitio del que salí, en el mismo sitio que me vio partir.
Sentado en un banco tantas horas viendo la vida pasar, creciendo, ganando y aprendiendo.
Si mirando unas cicatrices en transportaba, estar aquí es el billete hacia el pasado, hacia tanto tiempo atrás, hacia tantos recuerdos, hacia tantas historias.
jueves, 5 de noviembre de 2015
Tu vida
Y es en días como los de hoy cuando comprendes la importancia real de tus problemas.
Una vez escuché una frase que decía algo así como que el problema de pasar un límite era dónde volver a poner el límite.
Muchas veces pecamos de eso, pero otras pocas lo hacemos a la inversa, sin llegar al límite. Le damos demasiada importancia a problemas que no la merecen y los situamos en nuestro límite; límite emocional, límite sentimental, límite profesional, límite personal...
¿Qué pasará cuando llegue el día en el que llegue un problema que de verdad supere ese límite?
No vengo a decirte que tus problemas no son importantes, ni que no les des importancia; vengo a decirte que vida tienes una y que la aproveches al máximo.
Solo tú sabes sabes cómo es tu vida, pero piensa si podrías vivirla mejor, sin preocuparte menos y divertirte más, llorando menos y sonriendo más.
martes, 3 de noviembre de 2015
Cicatrices (II)
Cual libro escrito en braile, se podía leer con el tacto, no eran para nada necesarios los ojos.
Como si fuera una de esas películas o series, cuando la chica recorre la espalda desnuda del protagonista preguntándole acerca de sus cicatrices, sus heridas de guerra. El chico, con actitud chulesca y semblante serio, dice solo el título del recuerdo que le quedó marcado en la piel, título coincidente con el nombre de algún país.
Una sola palabra no sirve para nada. Aquello que no vemos el corazón no lo siente. Si no lo imagina, no lo teme; y si no se lo narras, no lo sufre.
"Cuántas historias hay detrás de esa cicatriz", debe pensar el que fue militar, "y qué poca justicia al limitarme a contarle qué pasó. Todo lo que pasó por mi mente, todo lo que se sufrió, todo lo que se sufrió en silencio...
De aquello solo quedan dos cosas, una cicatriz y un recuerdo. No sé cuál de los dos dolió más."
'Historias escritas en braile, de un chico cualquiera que teme que el día que muera no le importe a nadie.'