Me gustaría que la entrada de hoy fuera diferente y que se viera que está cargada de sentimiento y de sinceridad.
Desde hace ya tiempo nada ha vuelto a ser lo mismo. Fue una sucesión de sucesos mal sucedidos la que desembocó en el desastre que ninguno avecinábamos. Es triste que algo acabe, pero más triste me resulta ver la forma en que todo lo hizo.
Odio, venganza, ternura, añoranza, soberbia, cariño, tristeza... Muchos sentimientos han pasado desde entonces y supongo que cada uno justificado, pero no he venido a hablar de eso.
Lo que me gustaría que quedara claro aquí hoy es que siento que todo terminase así, que siento haber actuado como lo hice, que siento haber decepcionado a tanta gente y sobre todo, siento haber hecho daño a otra tanta.
De los errores he aprendido, y preferiría no haberlo tenido que hacerlo, preferiría no haberla cagado, pero lo que pasó pasó y no hay por qué hablar de ello.
Sin embargo, algo dentro de mí quería que se supiera que siento lástima por cómo ocurrieron las cosas y que siento tantas y tantas cosas que han pasado que no tienen aquí cabida.
Los que de verdad me conocen saben que no puedo tener malos rollos con nadie, que en mí naturaleza como persona no encajan, y me gustaría afirmar que nadie será la excepción.
Solo tres palabras: gracias y lo siento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario