Se terminó lo que se daba, es hora de volver a la rutina de la que tanto costó salir hace meses.
Parece hecho a propósito; tan pronto te acostumbras a lo bueno, te lo quitan.
No solo ocurre en vacaciones, ¿eh? Si no, ¿de dónde sale la frase 'demasiado bueno para ser cierto'?
Ocurre siempre, pero sobre todo cuando menos lo esperamos.
Lo triste es que hay veces que no entendemos que lo que está pasando es algo bueno, o incluso muy bueno, porque en esos momentos solo tenemos ganas de criticar, de enfadarnos y de culpar a todo lo que se mueve. Es más el miedo al cambio que el propio cambio.
Una vez más, aquí está presente el miedo, dichoso miedo. Ha llegado un punto en el que cuando parece que las cosas pueden salir bien, también viene el miedo para robarte la ilusión y la alegría porque 'es demasiado bueno para ser cierto'.
No digo que no haya que ser precavidos, digo que hay que perderle el miedo a vivir con miedo porque le dedicamos tantos insomnios a las cosas que no se lo merecen, que cuando lleguen las buenas tendremos sueño.
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