Fue cuestión de segundos. Sus labios volvieron a rozarse y un dulce escalofrío los recorrió de arriba abajo. Hacía meses que ambos esperaban ese momento, ese breve momento de tan solo unos segundos.
Y es que apenas fueron unos segundos, pero suficientes para corroborar lo que ambos sabían pero ninguno se atrevía a afirmar: se siguen queriendo, se siguen amando, y aunque no siempre parezca que están hechos el uno para el otro, jamás han sentido nada tan fuerte por otra persona. Besos sinceros, caricias cargadas de significado y abrazos ireemplazables. ¿Cuánto llevaban esperando eso? Ninguno lo sabe.
Pero lo que sí saben es que lo necesitaban, y lo echaban de menos. Da igual cuantas penurias hayan tenido que soportar, incluso cuando parecía que alguna les hacía quedarse en el camino, estar así, ese momento, mereció la pena. Ninguno quería estar en ningún otro sitio, ni con ninguna otra persona.
Bastó un sencillo gesto para demostrar aquello que llevaban meses tratándose de decir, que se quieren, y que el resto da igual mientras sigan juntos, de la manera que sea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario