Ahora que parece que todo va bien, que al fin se vislumbra algo de luz tras la oscuridad, y que llega la calma que viene después de la tempestad, que parece que nada puede ir mejor y que solo hay motivos para sonreír, acecha un miedo que sustituye la sangre de mis venas por miedo, un irrefrenable miedo que no cesa y que conforme más cosas buenas pasan, más crece.
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