Me declaro culpable de haberte hecho sonreír y de haberte hecho pasar los algunos de los mejores momentos de tu vida y también de haberte acompañado en los más duros.
Me declaro culpable de haber intentado que fueras feliz, culpable de no haberme rendido hasta que no estuvieras bien sin importar el resto, culpable de haberte querido, de haberte aguantado y haberte sufrido, culpable de robarte besos y robarte esos abrazos que tanto te gustaban, culpable de intentar siempre hacer las cosas por y para ti, pensando en ti y en que estuvieras de la mejor manera posible. Culpable de intentar salvar lo que llevaba mucho tiempo mal, culpable de sufrir tus arrebatos y tus ataques, culpable de soportar tus ataques de ira y de celos, culpable de levantar la bandera blanca con tal de recuperarte, culpable de echarte de menos, culpable de dedicarte mi tiempo incluso ni cuando era mío, culpable de ponerte como prioridad número uno delante incluso de las que no se merecían ser adelantadas, culpable de haber dado lo mejor de mí para intentar sacar lo mejor de ti.
miércoles, 22 de abril de 2015
Culpable
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