Lo cierto es que de todo aquello que no conoces, es de donde más se puede aprender. Parece un razonamiento lógico, y es que realmente lo es.
Cuando los escaladores se preparan para asumir un gran reto, hacen varios campamentos: campamento base, primera base, segunda base... ¿Por qué?
Es por si se truncase la expedición; en el momento en el que hubiese un imprevisto gordo, volver al campamento anterior, asegurado previamente.
No es una mala táctica. Tanto es así que es lo que solemos hacer, aunque inconscientemente.
¿No es cierto que cuando ocurre algún imprevisto los montañeros vuelven al campamento anterior para estar a salvo?
Así somos nosotros, preferimos volver a donde estábamos bien cuando algo nos sale mal.
Eso permite realizar todos los cambios que quieras sin miedo alguno porque, si sale mal, tienes a tu campamento base ahí esperándote.
Sin embargo, ¿qué ocurre cuando te quedas sin campamento base? ¿Qué ocurre cuando un montañero se queda solo y atrapado en una montaña? No tiene a dónde volver, no tiene campamento base al que volver, está solo.
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