Hoy hemos llegado en este blog a la escalofriante, al menos para mí, cifra de 10.000 visitas, y no podría haber sido sin vosotros.
Es por eso que traigo una reflexión que me gustaría compartir con vosotros. Hace unos años, el grupo Awolnation sacó una canción, "Sail".
Actualmente, el videoclip original tiene unos 25 millones de visitas mientras que el videoclip no original alcanza la escalofriante cifra, esta vez sí, de 190 millones de visitas.
Deberá ser una pasada el videoclip no original, debí pensar, así que investigué un poco. Dicha canción salía en la promo de octava temporada de House. No os miento si os digo que me hice adicto a House por la sencilla razón de que sabía que esta canción estaba en uno de los primeros capítulos de dicha temporada (podría haber visto solo ese capítulo, sí, pero supuse que la canción tendría un sentido y para entenderlo mejor decidí ver la serie entera. Para mi desgracia, la canción solo salió en la promo estadounidense (8x00) y me quedé sin mi canción).
Después de este innecesario pero liberador comentario, quiero analizar dos cosas; la primera, me gustaría hablar de lo que esperamos de las cosas o de las personas.
¿Qué debemos esperar de alguien o de algo?
La respuesta es tan ambigua como su pregunta. Hay miles de casos y aquí triunfa la casuística.
Por otra parte, me gustaría que reflexionárais del potencial que tenéis entre vuestras mano; cómo con un poco de originalidad y cosas que tenemos en casa podemos conseguir llegar al corazón de la gente. Puede que no hayan llegado al corazón de esos 190 millones de visitantes, pero seguro que al de alguno sí. Eso sí, sois vosotros, los que visitáis blogger, los que visitáis youtube los que hacéis grandes a las personas, hacéis más grandes a los famosos y a veces hasta vosotros mismos los descubrís (vi por primera vez el videoclip no original cuando ni estaba hecho el originial, y cuando contaba con unas 100.000 visitas). Si podéis hacer de unos completos desconocidos gente importante, si podéis hacerlos crecer y podéis hacerlos grandes, ¿por qué a vosotros mismos no?
Aún recuerdo como si fuera ayer las primeras entradas de este blog. No tenían sentido, no tenían moraleja, no tenían final.
Esta entrada, a modo de pequeño homenaje, va a ser como aquellas, sin final, sin sentido; que cada uno la interprete a su gusto y saque sus propias conclusiones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario