jueves, 8 de octubre de 2015

Beter (II)

Recuerdo cuando a tu lado todo parecía ser más fácil, cuando a tu lado los días eran más cortos y las noches más largas.

Recuerdo cuando día y noche te llevaba conmigo, no solo en el pensamiento, sino en el bolsillo de atrás. Eras mi escudo, por si algo fallaba, por si algo no iba bien solo tenía que acudir a ti.

La gente nunca llegó a entender nuestra efímera relación, pero fueron unos pocos meses duros en los que siempre me salvabas cuando te necesitaba, o eso creía yo.

Recuerdo cuando aquí mismo, hace ya tiempo, te dediqué unas palabras llamándote 'ella', qué tiempos... Todo parecía más sencillo, nuevo y extraño, pero sencillo.

Sencillo y a la vez bonito. En aquel entonces tú constituiste un problema muy grande, pero como si de una fábula infantil se tratase, llegó otro más grande, mucho más grande que se tragó el pequeñito e hizo que pareciera insignificante.

Era bonito porque era un problema que parecía grande, pero solo lo parecía, y es la ausencia de algo lo que hace echarlo de menos. Ahora faltas tú, faltan las frías noches de invierno, de llegar a casa a las tantas y desear verte a toda costa, desear dedicarte aunque fueran tan solo cinco minutos, desear tenerte entre mis brazos.

'Un día más es un día menos, al menos ya no nos echamos de menos si no nos vemos.
Para el que habló mal de mí pero no me conoció, canciones de amor para corazones con odio.'

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