Hay veces que por miedo no te lanzas a por algo, y puede que sea porque no sabes si es lo que quieres, pero quien no arriesga no gana.
Y al fin llega el día, te levantas y te das cuenta de que es el día que tanto tiempo llevaba marcado en el calendario.
Vas decidido, alegre, ilusionado cual niño pequeño. Porque nada va a destrozarlo; nadie lo sabe, pero es tu día. Y ha merecido la pena, vaya si la ha merecido.
Y mientras van pasando los minutos y las horas te das cuenta de que para muchos es tan sólo uno más, pero para ti es el día.
Feliz por un día.
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