Es en ese instante en el que crees que no puedes más cuando en tu cabeza se hace hueco esa dichosa y maldita pregunta: ¿me rindo?
¿En qué desgraciado momento te preguntas eso?
Ya no importa si lo vas a terminar dejando o si te vas a rendir, importa que ya has traspasado un límite al que no te habías ni acercado, y el problema es.. ¿dónde estará el nuevo límite?
Es la peor condena, la de querer rendirse porque ya nada volverá a ser lo mismo, y ojalá consiguieras que lo fuese, pero plantearse la derrota implica una derrota.
No hay comentarios:
Publicar un comentario