Dicen que cuando algo acaba, piensas en cómo empezó.
Este comenzó igual que el resto, sin diferencias, con 12 uvas, abrazos y felicitaciones por el nuevo año.
Cuando empieza algo nuevo, por norma general, estás expectante, ilusionado, con ganas de hacer las cosas bien pues consideras que la nueva oportunidad debe ser bien aprovechada. Pero este no podía comenzar bien, y lo que mal empieza... mal acaba.
Es muy difícil intentar comenzar de nuevo cuando aún lo anterior sigue llamando a tu puerta, cuando sigue persiguiéndote noche tras noche y no puedes dormir porque no te deja. No es nada fácil intentar escribir un nuevo capítulo cuando no tienes bolígrafo, ni ganas, y por no tener ya crees no tienes ni el libro donde poder escribir.
Comienza un nuevo año. Al igual que el resto, entre uvas, abrazos y felicitaciones; entre buenos deseos y propósitos llenos de alegría e ilusión.
Ojalá este año sea diferente y se hagan realidad. Quizá eso es pedir mucho... yo me conformaría con la sola oportunidad de intentarlo porque sé que si se me concede, no defraudaré.
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