Una vez escuché un poema que decía algo así como que no se puede amar a la lluvia, porque no saben cuándo volverá a caer, ni podrás amar al viento porque no sabes cuándo volverá a soplar.
Muchas veces las palabras no cobran su verdadero sentido hasta que llega alguien y se lo da. Me pareció un bonito poema, bonitas y profundas palabras, y ya está. Pero llegaste tú. Toda tú eres ese poema, pero si algo de ti es especial, me enamora y me tiene completamente maravillado, es tu voz, pues en el fondo no puedo amarla porque no sé cuándo volveré a escucharla.
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