Cuando las cosas van mal y se ponen feas, lo primero que haces es buscar una solución, pero no siempre es fácil.
Pruebas diferentes cosas y ves que no funcionan, y te desesperas. Es entonces cuando se te pasa por la cabeza la fugaz idea de recurrir a la salida rápida, esa que crees que te alegra un momento, un rato y hasta quizá un día o más. En ese momento crees que es lo que necesitas, pero no es así, crees que es lo que te aliviará, pero no te importan las consecuencias, solo quieres estar bien.
Y así es como ocurre, cuando a nadie le importa cómo estás, cuando te ves solo y sin salida, ahí es cuando te das cuenta de que algo no marcha bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario