Como cuesta levantarse cuando sabes que tu día va a ser uno más de la rutina, sin alicientes, sin ninguna motivación especial; como cuesta cuando ni tu mismo te soportas, cuando lo que quieres es seguir en la cama, aunque no tengas sueño. ¿Para qué?
Te cuesta encontrar motivos, te cuesta hasta lo más sencillo. No quieres ni mirarte al espejo, total, ya sabes el monstruo que vas a ver, ¿de verdad necesitas volver a verlo?
Pero lo haces, te vuelves a mirar cada mañana. Quieres recordar el gran actor en el que te estás convirtiendo, quieres recordar que estás siendo capaz de ser una cosa, mientras al mundo exterior le muestras todo lo contrario.
Así que ya sabes, vuelve a mirarte al espejo, ponte la careta o lo que sea que utilices para interpretar tu papel, e intenta salir vivo un día más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario