¿Lo que realmente te dolía? Estar completamente sola, no tener a ese alguien con quien compartir el dolor que se había convertido en tu pan de cada día, en tu rutina.
Necesitabas ese abrazo que te tranquilizara, que te asegurase que todo iba a ir bien. Necesitabas ese alguien que a pesar de que el mundo se te viniera encima, se quedara contigo diciéndote que todo iría bien; que a pesar de que nadie te aguantase, ni si quiera tú misma, se quedase a tu lado, parando el tiempo con su simple presencia.
Esperaste, incluso apostaste por alguien, pero te falló, y ya no quieres a nadie más. Lo necesitas, sí, pero ya no quieres a nadie más. No quieres volver a arriesgarte, no quieres que te vuelvan a hacer daño, no lo soportarías, no soportarías volver a vivir todo el sufrimiento por el que has pasado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario