martes, 25 de marzo de 2014

Te perdí..

¿Sabes? Te echo de menos. Recuerdo como si fuera ayer aquel día frío que te perdí. Cuanto tiempo ya, ¿eh? 

Aquel día me marcó, y no lo olvidaré nunca.


Era verano pero conforme me iba dando cuenta de que te perdía, más frío sentía en lo más profundo de mi alma, más me congelaba por dentro. Era un frío extraño.. extraño porque yo trataba de hacer algo para solucionar la debacle que se me venía encima porque me empezaba a dar cuenta de que te estaba perdiendo. Todos mis esfuerzos eran nulos, todo salía al revés. Me sentía impotente, indefenso, paralizado.. Cuanto más pienso en ello, más inútil me veo.

Es proporcional el tiempo que me paso recordando todo aquello que me llevó a perderte, al dolor que recorre mis venas por haber dejado que eso ocurriera, por haber dejado que te fueras.

Durante mucho tiempo creí que te fuiste cuál esclavo huye desesperadamente de su amo, pero con el tiempo me he dado cuenta de que no te fuiste tú, fui yo quien te echó; fui yo el culpable de tu marcha, y aún hoy no me lo perdono. También comprendí que tú no eras mi esclava, más bien era al revés, todo lo contrario. La furia de tu marcha, y la cólera que eso produjo, empañaron esos momentos en los que pensaba que eras mi mejor regalo, mi don más preciado, y aún hoy sigo pensándolo..

Fui un estúpido, y sólo estoy comprendiendo el alcance de las consecuencias de tu ausencia cuando sé que jamás volveré a recuperarte. Aún hoy esas consecuencias, esa culpa congela mi alma cuanto más pienso en ello. Lo peor de tanta estupidez es que cada día descubro una nueva consecuencia que me hace no parar de pensar en lo tonto que fui, aunque mejor dicho, me hace no parar de pensar en ti.

Siempre supe que llegaría el día en el que te marchases, ya fuera de una manera u otra, pero jamás pensé que fuera a ser así. De todas los finales posibles, tal vez escogí el peor. Esperaba no perderte nunca, pero te perdí, y el dolor que me desgarra por dentro es porque sé que no volveré a recuperarte.
Quizá ya es tarde, ya te he perdido, pero eso no quita que cada día te eche más de menos y que a veces sueñe incluso con que vuelves a estar conmigo, a estar junto a mí y a no volver a marcharte, porque de los errores se aprende y aunque jamás vuelvas, si lo hicieras, no te volvería a dejar ir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario