Conozco a una amiga que decía que sólo escribe cuando se inspira, y sólo está inspirada cuando el dolor recorre sus venas.
Quizá sea verdad. Ni existencialismo, ni el gran Miguel de Unamuno*, quizá lo más triste que se pueda escribir es el reflejo de un alma vacía, triste, que vaga sin rumbo y ya no siente nada.
Esa frialdad, ese existencialismo, esa negatividad, esa desesperanza.. lo que esboza es lo más profundo del alma de cada uno, y cuando se plasma es porque no suele ser bueno.
Cada uno tiene su manera de evadirse de este mundo: algunos fuman, otros hacen deporte, otros se cortan, otros se drogan, y lo que tienen en común es que normalmente todos lo hacen cuando están mal.. para dejar de estarlo o estarlo un poco menos.
Por eso algunos decidimos escribir, para intentar aliviar nuestras penas, esas que están ahí y que por mucha droga, deporte o páginas que escribas, van a seguir ahí, pero el efecto es el mismo: Te liberas.
*el capítulo 31 de su mayor obra, 'Niebla', no tiene desperdicio alguno.
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